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Especial Halloween: Terror clásico

En esta noche especialmente terrorífica me gustaría recordar algunos clásicos del cine que nos han marcado a todos en mayor o menor medida. El cine de terror tiene sus orígenes en los orígenes mismos del cine y no está mal rendir tributo de vez en cuando aquellas grandes películas sin las que el cine de hoy en día no sería lo mismo. Comencemos.

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El último gran héroe (1993)

El último gran héroe (1993) Tít. orig.: Last action hero Dir.: John McTiernan Gui.: Zak Penn, Adam Leff, Shane Black, David Arnott Int.: Arnold Schwarzenegger, Austin O'Brien, Anthony Queen, Charles Dance, Tom Noonan, F. Murray Abraham, Robert Prosky Dur.: 130 min.

Hoy voy a hablaros de una de mis películas favoritas de toda la historia. Como no quiero engañar a nadie, ya os comento que es un macropost que necesita por lo menos 4 horas para ser leído. No, es broma, en una hora lo acabáis. Podéis dejar vuestro mejor tiempo anotado en los comentarios. XD

En 1993 se estrenó El último gran héroe —¿he comentado ya que es una de mis películas favoritas?—, segunda película más cara de la historia hasta esa fecha —después de Terminator 2— y que estaba llamada a convertirse en el nuevo éxito de la megaestrella del cine de acción Arnold Schwarzenegger —te queremos, Arnold—. Sin embargo, el batacazo en taquilla fue de órdago. Para que os hagáis una idea de las taquillas de la época, Terminator 2 costó algo más de 100 millones de dólares y recaudó 500; El último gran héroe recaudó 137 y costó 85. ¿Por qué fracaso? Bueno, hay varios motivos pero el principal fueron los dinosaurios. Putos bichos.

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Créditos de películas VI | La escena del mes XII


Hoy he decidido juntar dos secciones para hablaros de Repo Man, una peli muy cachonda de 1984 que podríamos denominar dirty cinema. Entrada dedicada, cómo no, a nuestro bloguero más dirty: yosónico.

Los créditos molan, porque molan un puñao, con esa música de Iggy Pop, ese tono verde, esos pueblos llamados Pescado, Madrid, Ojo caliente o Concho... Y luego viene la que es la escena del mes, que es la primera escena de la peli. Muy importante no perder de vista tres cosas: el maletero, las llaves y la matrícula. Primero ved el vídeo y luego os cuento los detalles por si hay alguien poco observador.

Como esto así hubiera quedado un poco soso os cuento también los orígenes de Charlie Sheen y cómo acabó fumando porros por la nariz —no he encontrado la foto pero la de los cigarritos también mola- y llevando una vida de completo desenfreno. Todo comenzo vete tú a saber cuándo en Parderrubias, que aunque tenga nombre de bar de carreteras es un pueblo de Pontevedra con un habitante muy ilustre: Francisco Estévez. La gran hazaña de este hombre fue irse de Parderrubias a Ohio —sí, sí, Ohio, U.S.A.—, casarse con una irlandesa y tener diez hijos. Ahí, con dos cojones. A uno de estos hijos le bautizó con el nombre de Ramón Antonio Gerardo Estévez y este a su vez —cuando se hubo hecho mayor, claro— tuvo varios hijos de los cuales sólo nos interesan dos: Emilio y Carlos Irwin. Emilio Estévez se convirtió en actor y protagonizó, entre otras, la que os traigo hoy: Repo Man. Como ya habreís adivinado Ramón Antonio Gerardo cambió su nombre muchos años antes por uno más comercial: Martin Sheen. ¿Y quién es Carlos Irwin? A estas alturas ya lo habréis intuido también, ¿no? Carlos Irwin Estévez es Charlie Sheen —el tío Charliiiie— y el motivo de la vida de desparrame que lleva es que por sus venas corre sangre española e irlandesa, mezcla explosiva dónde las haya, ya que todos sabemos que a los españoles nos va mucho la fiesta y a los irlandeses mucho la botella. Y a Charlie le va todo.

Una vez visto el vídeo supongo que os habréis fijado en lo que os avisé. Primero el maletero se cierra solo y después las llaves desaparecen e imaginamos que van a parar mágicamente al contacto del coche porque si no, ¿cómo arranca? Aunque claro, ¿quién ha dicho que sea un coche? Y por último, lo que más me gusta: la matrícula, que pasa de K88 283 a 127 GBH. Cómo me gusta.

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A hostias en el insti (Segunda parte)

Ya está aquí la esperadísima segunda parte de este especial de hostias en el insti. Hoy no me apetece escribir así que pasemos directamente al turrón.


Curso 1999 (1990)

Mark L. Lester, ese puto genio, (no sé cómo se lo monta pero siempre acabamos hablando de él) decidió dirigir ocho años después de Curso 1984 una secuela de su mega éxito ochentero.

—Pero Mark, —debieron decirle en la productora— ¿otra vez la misma mierda?
—Que no, que esta vez es diferente. Bueno, vale, es lo mismo, pero le he lavado la cara. Veréis, ahora el instituto está en una ciudad que ríete tú de Mad Max 2, y los profesores son robots asesinos.
—¿Robots, dices? No me jodas. Eres un puto genio, Mark. Lo has vuelto a lograr.

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