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La escena del mes XVII | El chico de oro (1986)

Dicen que la concepción original de El chico de oro (The Golden Child, Michael Ritchie, 1986) era la de una película seria de aventuras que iba a ser protagonizada por Mel Gibson y dirigida por John Carpenter. Ninguno de los dos participó finalmente en el proyecto y tras una reescritura de guion acabó convirtiéndose en vehículo para el lucimiento de Eddie Murphy. Carpenter, por su parte, acabó estrenando ese mismo año de 1986 Golpe en la pequeña China (Big trouble in Little China), que compartía con El chico de oro una curiosa visión del lejano oriente, un improbable héroe, enemigos con poderes sobrenaturales, a Victor Wong y a James Hong,... Demasiadas semejanzas para dos películas que no se parecen en nada. El caso es que Golpe en la pequeña China fue un fracaso y El chico de oro fue un éxito, aunque el tiempo ha colocado a cada una donde se merece.

Gran póster de John Alvin.

Echando la vista atrás recuerdo con cierto cariño aquellas películas de los comienzos de Murphy, a quien ahora tengo un poco atravesado. El chico de oro creo que está lejos de los anteriores éxitos de Murphy como Límite 48 horas (48 Hrs., Walter Hill, 1982), Entre pillos anda el juego (Trading places, John Landis, 1983) o Superdetective en Hollywood (Beverly Hill Cop, Martin Brest, 1984) pero aun así, creo que es bastante aceptable. Al menos consigue hacerme reír más de una vez, y tratándose de una comedia, ¡qué más se puede pedir!

Además, tiene unos efectos especiales bastante logrados a cargo de Industrial Light and Magic. La escena que he puesto, como habéis podido ver, es animación en stop-motion, pero con una fluidez impresionante. La canción que baila el «hombre-Pepsi» es Puttin’ on the Ritz, una canción muy popular a la que ya rindió homenaje también Mel Brooks en una escena muy graciosa de El jovencito Frankentein (Young Frankenstein, 1974). Y toda la parte final con Charles Dance —siempre bien Charles Dance— convertido en demonio, viéndolo con la perspectiva de que han pasado 25 años, me parecen unos efectos más que correctos.

Quizás lo que más le falla a esta película es que toda la parte de aventura y fantasía queda algo sosa en comparación a los momentos de comedia protagonizados por Murphy, pero esos momentos de comedia bien valen un visionado.

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