
Hoy he decidido juntar dos secciones para hablaros de Repo Man, una peli muy cachonda de 1984 que podríamos denominar dirty cinema. Entrada dedicada, cómo no, a nuestro bloguero más dirty: yosónico.
Los créditos molan, porque molan un puñao, con esa música de Iggy Pop, ese tono verde, esos pueblos llamados Pescado, Madrid, Ojo caliente o Concho... Y luego viene la que es la escena del mes, que es la primera escena de la peli. Muy importante no perder de vista tres cosas: el maletero, las llaves y la matrícula. Primero ved el vídeo y luego os cuento los detalles por si hay alguien poco observador.
Como esto así hubiera quedado un poco soso os cuento también los orígenes de Charlie Sheen y cómo acabó fumando porros por la nariz —no he encontrado la foto pero la de los cigarritos también mola- y llevando una vida de completo desenfreno. Todo comenzo vete tú a saber cuándo en Parderrubias, que aunque tenga nombre de bar de carreteras es un pueblo de Pontevedra con un habitante muy ilustre: Francisco Estévez. La gran hazaña de este hombre fue irse de Parderrubias a Ohio —sí, sí, Ohio, U.S.A.—, casarse con una irlandesa y tener diez hijos. Ahí, con dos cojones. A uno de estos hijos le bautizó con el nombre de Ramón Antonio Gerardo Estévez y este a su vez —cuando se hubo hecho mayor, claro— tuvo varios hijos de los cuales sólo nos interesan dos: Emilio y Carlos Irwin. Emilio Estévez se convirtió en actor y protagonizó, entre otras, la que os traigo hoy: Repo Man. Como ya habreís adivinado Ramón Antonio Gerardo cambió su nombre muchos años antes por uno más comercial: Martin Sheen. ¿Y quién es Carlos Irwin? A estas alturas ya lo habréis intuido también, ¿no? Carlos Irwin Estévez es Charlie Sheen —el tío Charliiiie— y el motivo de la vida de desparrame que lleva es que por sus venas corre sangre española e irlandesa, mezcla explosiva dónde las haya, ya que todos sabemos que a los españoles nos va mucho la fiesta y a los irlandeses mucho la botella. Y a Charlie le va todo.
Una vez visto el vídeo supongo que os habréis fijado en lo que os avisé. Primero el maletero se cierra solo y después las llaves desaparecen e imaginamos que van a parar mágicamente al contacto del coche porque si no, ¿cómo arranca? Aunque claro, ¿quién ha dicho que sea un coche? Y por último, lo que más me gusta: la matrícula, que pasa de K88 283 a 127 GBH. Cómo me gusta.