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Mad Max 2, el guerrero de la carretera (1981)

George Miller y Byron Kennedy (director y productor de Mad Max respectivamente) se conocieron en un festival de cortometrajes a principios de los 70. Sus gustos cinematográficos eran similares: ambos pensaban que el cine debía ser algo visual, sin demasiados diálogos, con persecuciones, con acción,… Les gustaba ver a los personajes haciendo cosas, no hablando. Conectaron. A partir de ese momento empezaron a trabajar juntos y fruto de esa colaboración surgió el corto The violence in cinema Part 1, que recibió multitud de premios. Era sólo el comienzo, pues tenían metas mucho más ambiciosas. Empezaron a pulir una idea, a darle forma. Coches, acción, ultraviolencia. Estaba naciendo Mad Max.

Kennedy tenía algo más de experiencia que Miller, se había dedicado a la publicidad, había rodado algunos documentales y sobre todo, tenía contactos, pero para ambos, Mad Max fue su primer largometraje. Eran prácticamente dos novatos, pero dos novatos decididos a rodar la película que querían ver, la que les hubiera gustado que otro rodara para ellos. Pronto descubrieron que ahí fuera había mucha gente que compartía sus gustos y Mad Max no tardó en convertirse en un éxito. A pesar de ello, George Miller siguió con su rutina de acudir a cursos de cine; debía seguir preparándose. No fue hasta después de haber rechazado varias ofertas de Hollywood, que Kennedy y él decidieron ponerse manos a la obra con la secuela.

La historia de Mad Max la habían escrito Miller y Kennedy juntos y después Miller había pulido el guion con James McCausland. El guion de Mad Max 2, en cambio, fue obra de Terry Hayes, Brian Hannant y el propio Miller. Kennedy volvió a asumir el rol de productor, pero sus funciones iban mucho más allá: se ocupó de la segunda unidad en algunas escenas, supervisó la banda sonora, coordinó las escenas del helicóptero e incluso se atrevió a subirse a algún coche como si fuera un especialista más. La conexión entre Miller y él era total.

Una cosa que me ha llamado siempre la atención de Mad Max es que con apenas 350.000$ Miller y Kennedy consiguieron dotar a la película de un aspecto impresionante, con una cantidad aparentemente ilimitada de vehículos molones. La realidad es bien distinta. Miller y Kennedy tuvieron que recortar en todo lo que pudieron: sólo Mel Gibson llevaba ropa de cuero auténtico, sólo se compró una moto para el Ganso, los coches se repintaban para que pareciera que había más de los que en realidad había, Miller sacrificó su propia furgoneta para uno de los planos más espectaculares del film… Y también, lamentablemente, buena parte de las escenas de acción que estaban planeadas hubieron de ser desechadas. Pero la película quedó redonda, y ahora, tenían 4 millones de dólares para gastar. Y si Mad Max quedó impresionante con 350.000$, con 4 millones Mad Max 2 iba a ser la polla.

La distribución de Mad Max en Estados Unidos había sido desastrosa y Warner Bros., con buen criterio, pensó que nadie tendría interés en ver una secuela de una película que no conocían, así que se decidió cambiar el título. La película se llamaría The Road Warrior, El guerrero de la carretera, eliminado cualquier referencia a Mad Max. Se creó también una introducción magistral que no aparecía en la versión australiana y que servía para explicar tanto los hechos que habían ocurrido en el salto temporal que va de la primera a la segunda parte, como para resumir lo que había vivido Max en la primera película. Además, se hizo un tráiler que se centraba en las escenas de acción y las persecuciones, evitando poner el foco en un Mel Gibson todavía desconocido en Estados Unidos. Funcionó. Esta vez la película fue un éxito en todo el mundo, también en Estados Unidos.

Al olor de la gasolina y, sobre todo, de la pasta, surgieron en los años siguientes un montón de producciones de medio pelo que buscaban subirse al carro del éxito de Mad Max 2. Megaforce (Hal Needham, 1982), Destructor (Warlords of the 21st Century, Harley Cokeliss, 1982), Anno 2020 – I gladiatori del futuro (Joe D’Amato y George Eastman, 1982), Cazador del espacio (Aventuras en la zona prohibida) (Spacehunter: Adventures in the forbidden zone, Lamont Johnson, 1983), Los nuevos bárbaros (I nuovi barbari, Enzo G. Castellari, 1983), El exterminador de la carretera (Gli sterminatori del’anno 3000, Giuliano Carnimeo, 1983), Año 225, después del holocausto (Rats – Notte di terrore, aka Rats - Night of terror, Bruno Mattei y Claudio Fragasso, 1984) y a saber cuántas más. Entre truño y truño podías encontrar alguna más que entretenida, pero ninguna lograba acercarse ni de lejos a Mad Max 2 ni lograban captar el carisma y la fuerza que transmitían personajes como Wez y Humungus, ¡el ayatolá del rock and roll!

Gran parte del mérito de la impresionante puesta en escena de Mad Max 2 es de Norma Moriceau, la diseñadora de vestuario, que le dio una vuelta de tuerca a la estética punk de la primera parte añadiéndole un toque sadomasoquista. Puede que el mundo se haya ido a la mierda y que Humungus, Wez y el resto de desgraciados que les siguen vivan en un mundo sin reglas, pero coño, ¡tienen estilo!

Mad Max 2 vuelve a ser una amalgama de géneros como ya era la primera, pero esta vez el Western domina la función. La historia no deja de ser la del héroe que ayuda a los desprotegidos que ya habíamos visto en tantas otras producciones del Oeste o en el cine de Kurosawa, del que Miller es declarado admirador, pero Max no es el típico héroe, no ayuda a la gente de la refinería porque sí, lo hace movido por un interés personal. Quiere gasolina. Vemos que es cruel con el capitán del autogiro hasta el momento en que es él quién le necesita y no intima más de la cuenta con nadie, ni siquiera con el pequeño, el chico feroz. Pero no es culpa de Max, es que el mundo ha cambiado. Una de las escenas que mejor muestran este cambio es aquella en la que el muchacho le corta los dedos con su boomerang a un tipo de la banda de Humungus. Un niño le arranca media mano a un hombre y la reacción de la gente a su alrededor es reírse y vitorear. Ese es el mundo en el que se mueve Max ahora.

The road warrior es quizás menos violenta y más aventurera que la primera parte, pero mantiene todas las cualidades que hacían grande a aquella, como la música, el ritmo o las espectaculares persecuciones, que en palabras de Kennedy, fueran rodadas intencionadamente para transmitir una sensación de peligro: la cámara siempre montada en un vehículo, nunca en la carretera; el montaje acelerado; el diseño de sonido acentuándolo todo. Y en el momento del clímax, en la persecución final, tenemos un camión acosado a toda velocidad por una turba enloquecida, con gente saltando de los vehículos en marcha, golpeándose con armas sacadas del medievo, flechas, ganchos, mazas de cadena, tridentes, violentas muertes, gente y vehículos aplastados por el camión, coches en llamas y Humungus, Humungus se acerca a toda velocidad y Humungus no va a parar. ¡Traed el combustible! ¡Para mayor gloria de Humungus!

Mad Max 2 es un viaje cruel, sin concesiones, sin tonterías. Malos y no tan malos luchando por lo que les llevó a la destrucción, demostrando que sobrevivir al Apocalipsis y caminar por El Valle de la Muerte no les ha enseñado nada. Y al final, una leve sonrisa de Max. Después de mucho tiempo, quizás no todo esté perdido. Quizás Max si pueda llegar a ser un verdadero héroe. Quizás aún quede algo de esperanza para la Humanidad. Quizás.

13 comentarios:

  1. Eii Einer! Bueno para mí, sin duda, la mejor de las tres. La diferencia creo que estaría en el cambio de carácter de Max, cosa que debe ser normal cuando se cargan a tu familia. En la primera versión era como más social, más familiar y en esta secuela se ha transformado como en una especie de Lucky Luke, un cowboy solitario en busca de gasolina. Humungus es uno de los mejores villanos, aunque ahí siempre estará cerca Tina Turner XD. La escena del boomerang es cojonuda y el hecho de que llevaran dos cuerpos en el parachoques del coche (ver foto) también me impactó mucho en su momento. Lo dicho, "pa" mí la mejor de la trilogía y tal y como comentas mucho mérito lo tiene la señora del vestuario. Un saludo!!

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    1. Yo sí que tengo dudas, pues ya dije que la 1 me gusta mucho y no sabría elegir. El cambio que comentas en Max se aprecia ya en la primera, en la parte final, sólo que aquí es mucho más claro.

      Yo estoy convencido de que Humungus es el villano más carismático de la historia. No digo que sea mejor ni peor, pero le sobra carisma y chulería, porque un tío que es capaz de salir a calle con los cuatro pelos mal peinaos que lleva y en taparrabos a liderar una banda, que tiene un speaker que le presenta como el «Guerrero del desierto» y el «Ayatolá del rock and roll» y el tío se alza cual reinona drag en su carroza y en vez de provocar el descojone del personal consigue acojonarte... Eso es poder.

      Tina Turner está jamona y eso es suficiente para mí. Ya hablaremos de ella.

      La escena del boomerang tiene un previo a lo de la mano que es el hostión al colega/amante/esclavo sexual o lo que sea el rubio ese, en toda la chola, que es impresionante. Los de los tíos atados al parachoques es otro detalle genial.

      Un saludo.

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  2. Ya dije en el anterior post que de las tres que hay hasta ahora, esta es mi favorita. También me parece una gran película por la manera en que Miller prima la acción (y no me refiero simplemente a las explosiones y persecuciones) ante el diálogo, como ya explicas, dando como resultado una película muy cinematográfica. Ya desde el principio impresiona, con el resumen en pantalla más pequeña y sonido mono, para luego explotar con la pantalla panorámica y el dolby. Y el tramo final es realmente brutal.

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    1. A mí me gusta mucho la primera así que no sé con cuál quedarme.

      Efectivamente, es una peli muy visual. También me parece genial las escena inicial, con el enfrentamiento entre Wez y Max. Y la persecución final es vibrante. Antes incluso, desde el comienzo, con la voladura del complejo. Es que es un peliculón.

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  3. La mejor de toda la saga, sobre todo por ese tono de leyenda, de personaje carismático que dota a la película de cierta trascendencia.

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    1. Ja, ja, parece que me quedo sólo defendiendo la primera.

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  4. Y tanto que tiene estilo, pero también inspiración de la serie b, creo yo. Un mundo deshumanizado, salvaje, en el que la ley del más fuerte es la que manda. Peliculaza. Como comenta PEPE, ese aspecto legendario le da un plus. De esas pelis comerciales, aunque tengan su grado de violencia (pongámosle para mayores de 16 de la época ;-D) que se disfrutan de lo lindo. Un abrazo, Einer. Estupendo post, tío!!!

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    1. Yo creo que más bien esta inspiró a muchas de serie b, porque realmente lo que inspira a Mad Max 2 es el cine del Oeste y las pelis de samurais de Kurosawa. Pero pelis de este estilo anteriores a esta, me viene a la mente A boy and his dog (que Miller vio y le sirvió de inspiración) y no sé si habrá muchas más.

      A lo que apunta Pepe del aire de leyenda, contribuye muchísimo la narración inicial y final, porque deja a Max como un tipo que apareció cuando hacía falta y nunca más se supo de él, pero reitero que viendo la película Max no es el héroe que aparenta, ya que busca su propio interés.

      Un abrazo, Javi.

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  5. La película más influyente y peor imitada de los ochenta, ahí queda eso....
    OBRA MAESTRA.
    No es necesario decir mas.

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    1. Pues no digamos más de lo necesario: OBRA MAESTRA.

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  6. Una de mis películas de los 80 preferidas y de la saga la mejor con diferencia. Se nota una mejora en la puesta en escena, guión y ambiciones con respecto a la primera entrega. Max se convirtió en el perfecto antiheroe y en eso Mel Gibson tuvo mucho que ver. Las escenas de acción son increíbles y el universo que muestra es irrepetible (aunque como tú dices muchos intentaron repetirlo). Para mí todo un clásico.

    Saludos.

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    1. Una de mis favoritas de los 80 también y un clásico por derecho propio. Si es que estoy de acuerdo en todo lo que dices, aunque repito que la primera me parece tan buena como esta.

      Un saludo.

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  7. La primera también es muy buena por supuesto, pero prefiero a esta por la sesación de soledad, de que Max realmente vive en un mundo que se fue al carajo. Vamos que en la primera habian pueblos por montón y en la segunda de repente todo mundo vive en un tipo de nueva edad de piedra. Y eso, como dicen ustedes los españoles, mola. De las cuatro que han salido me quedo con Fury Road, creo que Miller logró llevar a la saga al siguiente nivel con esta nueva película. Road Warrior y Mad Max las dejo al mismo nivel, aunque mantengo mi preferencia por la segunda. Y Beyond the Thunderdome... Bueno... Realmente no me gustó mucho.

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